El objetivo de un taller de magia, no es otro que tratar de inculcar en los pequeños, los aspectos positivos de la magia y la ilusión, despertar una nueva afición creativa, fomentar el uso del lenguaje audiovisual, potenciar sus capacidades y habilidades, mejorar su autoestima y para los niños hospitalizados o discapacitados, crear además,  un espacio de bienestar e ilusión con un indudable efecto terapéutico.

 La magia no se queda únicamente en el truco. Va acompañada de todo un ritual que engrandece el efecto de la ilusión. Y ese ritual tiene mucho que ver con el arte, el teatro y la imaginación.

Por eso, al tiempo que se les enseña cómo funciona el truco, se puede aprovechar para que fabriquen sus propios accesorios mágicos o elegir un personaje-mago y dejar que se disfracen de él cada vez que hagan magia. 

  • La magia enseña valores

    Los niños que acuden a un taller de magia aprenden algunos de los valores más importantes, entre ellos es esfuerzo, la constancia, la paciencia y el gusto por el trabajo bien hecho.

  • La magia estimula la motricidad

    Muchos trucos de magia requieren de cierta habilidad manual. La postura, los movimientos en el escenario y el manejo de las manos son algunas de las capacidades que se desarrollan en el niño mago.

  • La magia potencia la creatividad

    Se necesita mucha imaginación para hacer un truco de magia. Por eso es una de las actividades que más y mejor estimulan la creatividad de los niños. También les enseña a resolver situaciones y a buscar los recursos que necesitan en cada momento, por lo que potencia su autonomía.

  • La magia mejora la autoestima

    Entre los beneficios de la magia también se encuentra la de mejorar la autoestima del niño. El niño que practica magia se convierte en el centro de atención y también de admiración por parte de los demás niños, algo que puede fomentar su capacidad de liderazgo.

  • La magia fomenta el espíritu critico

    Queremos niños que tengan capacidad de análisis y espíritu crítico porque es una herramienta que les será de ayuda cuando lleguen a adultos. La magia requiere cuestionarse todo lo que está ocurriendo a su alrededor.

  • La magia promueve la comunicación

    Los niños que practican magia desarrollan mejor sus dotes comunicativas. Mantener la atención del público requiere cierta dosis de encantamiento a través de las palabras y también del lenguaje corporal.